sábado, 5 de marzo de 2011

A Alberto Granados, Patroclo

Si es que la vida fuera cíclica, cosa que no podemos demostrar, al estilo de Hegel o de Nietzsche, ese ir y venir constante de imágenes, hechos y tiempos, quién podría negar que aquel hombre mitológico griego, valiente y gran guerrero, Aquiles, no surgió muchos siglos después en el terreno de la realidad, convertido en argentino con acento peculiar, Ernesto Guevara de la Serna.
Podríamos encontrar, en este sentido, a Alberto Granados, fiel acompañante del Che en su travesía latinoamericana, convertido en Patroclo, amigo entrañable e inseparable de Aquiles en su incesante lucha por la destrucción de Troya. Y que la nave quimérica que compartían ambos en terrenos griegos, fue esa misma motocicleta que Alberto y Ernesto utilizaron al atravesar Perú y  Bolivia y Colombia y Venezuela.   
Hay cosas, sencillamente, hay momentos y días, historias, que sólo basta presentir sin demostrar. Imaginar y soñar, por ejemplo.